Los que se han dedicado durante siglos a estudiar la naturaleza humana en lugar de disfrutarla, decidieron que ocho cosas eran pecado, e hicieron una lista doble.

Cuando una persona, animal o cosa pasa a formar parte de una lista, se le da importancia (no, la importancia no es pecado ni virtud) deja de ser común y pasa a ser nombre propio.

Es entonces cuando, en su primera fase de transformación, la primera letra de su nombre va con mayúscula.

Y entonces los pecadillos pasaron a ser Pecados en la columna A de La Lista. Y las bondades pasaron a ser Virtudes en la columna B. Y es que los estudiosos de la naturaleza humana así lo decidieron.

Avaricia contra Generosidad

Lujuria  contra Castidad

Ira  contra Paciencia

Gula  contra Templanza

Envidia  contra  Caridad

Pereza  contra  Diligencia

Vanagloria contra Modestia

Un buen día, Tomás de Aquino decidió que el Octavo Pecado ya no lo era. Así que dejó de ser ser modesto y paso a ser Santo Tomás de Aquino.

Más tarde, la  Santa (ya sabeis, la vanagloria sin su V mayúscula ya no es pecado) Sede en un alarde de prepotencia (que tampoco es pecado), decidió que los Siete Pecados de toda la vida habían quedado demodés, obsoletos, e hizo una lista de los Nuevos Siete Pecados, con siglas y sin lista B, para modernizar:

LMG (Las Manipulaciones Genéticas)

LESSH, IE (Los Experimentos Sobre Seres Humanos, Incluidos Embriones)

LCDMA (La Contaminación  Del Medio Ambiente) 

LIS (La Injusticia Social)

ECP (El Causar Pobreza)

EEHLOAEDBC (El Enriquecimiento Hasta Límites Obscenos A Expensas Del Bien Común)

ECDD (El Consumo De Drogas)

 

Crecí reconociendo los antigüos pecados sin siquiera haber leído la lista con sus Nombres Propios, paso de pecados y de virtudes, tengo claro lo que me gusta, lo que me conviene, lo que está bien y lo que está mal, dónde acaba mi libertad personal y dónde empieza la de los demás, pero mi sentido común (no me abandones nunca) me dice que no era necesaria una segunda lista, tan explícita como absurda (y no porque algunos de los considerados "nuevos pecados" no lo sean).

Antes de que el Obispo Girotti hiciese su lista, yo ya sabía que algunas cosas de la lista no estaban bien, y no es porque sea muy lista, no.

Tal vez el tiempo propio que invirtió en crear la lista, y el que inviertieron otros en escucharle, y el que inviertieron muchos para publicarla, leerla y hacerle campaña de marqueting, tal vez todo ése tiempo, invertido en otras causas hubiese dado mejores beneficios en estos tiempos que corren...

Pero como siempre les digo, yo sólo soy un trasto, ya saben.

Y opino en minúsculas, de forma común, femenina y singular.