Sabía que detestaba la sopa y el pescado. Que amaba los guantes de lana y los mecheros amarillos. Que tenía las manos calientes y los pies fríos. Que se secaba con la parte de atrás de las toallas del lavabo. Que tuvo un gato que se llamaba Manolo y que no le gustaban los sobres autoadhesivos.

También sabía que era alérgica al marisco, a penicilina y a las faltas de ortografía.

Por eso, cuando le avisaron de lo que pasaba... no se sorprendió.

Pidió un taxi con los ojos llenos de lágrimas.

Y cuando llegó quiso verla por última vez.

La besó en la frente, le quitó de las manos la dosis letal que él le había escrito por la mañana... y le dijo "Adiós, mi amor".




El arma:

"Vuenos dias, mi amor. Te dejaste el mobil en la avitacion. Un tal David a degado un mensage en el vuzon de boz. Dize que te hespera donde siempre ha las diez i media.

Me se olbidava.

Tanvien a dicho que te kiere.

Yo tanvien te kiero"