Hoy me encontrado a Victoria por la calle, y casi no la he reconocido.
Está estupenda. Guapa de verdad.
Y con un tipazo de vértigo.
Lo que se dice una tía buena.
Le he dicho "¿Cómo estás?".y yo misma he respondido por ella "¡Divina de la muerte!".
Victoria me ha dicho "Estoy bien, pero no he desayunado aún... ¿tenemos tiempo de un cafelito?".
Victoria se ha pedido un café sólo, descafeinado de máquina, con sacarina.
Y un agua mineral.
Sin gas.
"¡Qué cruz! Siempre estoy a dieta" me ha dicho, mientras ponía una mueca monísima.
Yo me he pedido un café con leche en vaso.
"Que como una no es de "morro fino", me gusta más en vaso".
Y me he reído con las mismas ganas que me reía con la Viqui.
Pero Victoria sólo ha sonreído... con una sonrisa simpática, atractiva, estudiada y muy, muy bonita.
Pero de su boca no ha salido ni un "¡Ja!".
La Viqui y yo íbamos al mismo instituto.
Las dos nos apuntamos a bailes de salón (¡Madre mía, que par!) en la semana "cultural" del instituto.
Vals, cha-cha-chá, fox trot, polca.
Era gordita, mucho más ágil que yo, y se movía en la pista como una baldufilla.
La Viqui tenía una risa contagiosa que no te la acababas en una tarde.
Ni en dos.
Era una risa un poco ronca, que parecía salirle de mucho mas adentro que a la mayoría de las personas y que a mi me recordaba mucho a las risas de cascabel.
Y si, Victoria está mucho más buena que la Viqui.
¡Dónde va a parar!
Lástima que ya no se ría como un cascabel...
A veces no merece la pena lo que pierdes por lo que ganas...
Pero siempre queda la esperanza de que vuelva esa risa.
Un beso.-
Me gusta la historia que cuentas ^^ Parce el esqueleto de un libro de alguien a quién no ves hace mucho tiempo y está muy cambiado.
A veces es mejor no encontrarse con viejas amigas. Te das cuenta de lo mucho que han cambiado y que esa parte de tu pasado realmente se ha quedado en el pasado. Y lo peor de todo es que empiezas a preguntarse si tu has cambiado tanto como ellas. Yo tambien era de las de risa contagiosa, bueno, mas que risa contagiosa es que estaba como una cabra y no dejaba de reirme y de hacer comentarios cinicos e hirientes sobre todo. Mas o menos con la misma mala leche que ahora pero mucho más risueña. De todas formas te confesaré una cosa, yo también soy de las que desayuna café en vaso y se puede ser con un par de porras o un buen bollo mejor. Besitos
No se por qué motivo le tengo tanta manñia al Jordi Lavanda y sus dibujos... debe ser algo subconsciente o qué. XD
No siempre se cambia a mejor, pero todo depende de qué es lo que más valoras, está claro. Como siempre cuestión de prioridades.
A bailes de salón? XDD
Las mujeres son así... se matan y rematan para "verse bien". Pero y la felicidad y la tranquilidad donde quedan?
SUB, ojala y le vuelva la risa. No te imaginas lo desamparada que me sentí al reirme a solas... como si nadie hubiese cosido su risa a la mía. ;-D
LEWEN'S gracias. Un libro con unas bonitas cubiertas ¿verdad?
MURRON, es que sabe mejor en vaso. Yo también creo que no he cambiado mucho... pero claro, eso es porque me veo cada día. Me encantaría oir una de tus risas.
WEN es que en los dibujos de Jordi Labanda no hay ni un michelín. ;-D
Ojalá se pudiese tener todo. Pero si hay que escoger, prefiero un michelín de más a una risa de menos, ya ves.
Sisisi... Lo que lees. Bailes de salóoooon!
Es que soy muy bailona.
LUCAS la felicidad completa... no sé. Pero un ratico de felicidad, sin duda tiene risas. A menos tres.
Te dejé un comentario (con retraso) en el post anterior. En este no digo nada, porque habla de muchas cosas que me cuesta bastante entender.
Besos.
ves? un precio que yo no pagaria jamás...no vale la pena perder michelines a costa de las ganas de vivir, digo de reir...un beso grande
FRAN, yo sé que no lo entiendes... A veces yo tampoco. :-D
123 no hay nada que pueda pagar una risa de menos.
Besos