Muy desesperada tiene que estar Trasto para pedir tabaco a un desconocido.
Va contra sus principios (no sé que principios son, pero debe tener algún principio que se lo impide).
Se me ocurren varias razones para no hacerlo:
1). Es su vicio.
2). Es caro.
3). Es malo.
Bueno, en realidad éstas no son razones. Son realidades...
Lo cierto es que no le gusta pedir tabaco, porque NO.
Es la razón principal.
Y tampoco le gusta dar tabaco a desconocidos.
Y cuando un desconocido le pide tabaco, siguendo las instrucciones de aquellas cajetillas de Nobel, suele decir
Se le acercó un chaval y... Bueno, reproduzco la amena conversación que tuvieron:
El chaval: "¿Me das un cigarro?"
Trasto no dice nada, porque entran en conflicto sus principios y la samaritana que a veces la visita y que se instala entre sus dedos pulgar, índice y corazón.. 1). Son las cuatro de la mañana. 2). El bar del hospital está cerrado (y no venden tabaco). 3). El bar mas cercano estará a un par o tres de kilometros. Antes de llegar a 4), Trasto observa que se levanta su brazo, y al final del brazo, allí donde los trastos tienen la mano, aparecen tres dedos (ya sabéis. pulgar, índice y corazón) sosteniendo un cigarro. Ha ganado la samaritana de tres dedos. El chaval mira el piti El chaval: "Uuuuuuhhhh. Nooooobeeeeel" El chaval: "No, en serio. Una vez estaba cagando y me encendí un Nobel y es que no podía dejar de cagar..." El chaval: "No veas... venga mierda y venga mierda..." El chaval: "¿Sabes cuanto cuesta un café de la máquina?"
Trasto piensa, y en décimas de segundo recopila algunos datos:
Trasto: "Es lo que hay"
El chaval: "¿A tí no te entran ganas de cagar con el Nobel?"
Trasto: ...
Trasto: ...
Trasto: ...
Trasto dice: "Creo (supongo que dijo lo de "creo" para no dárselas... porque a diferencia de ZP, los trastos saben perfectamente que un café de la máquina de urgencias del hospital cuesta setenta céntimos. Por consiguente, un trasto nunca será presidente del goberno. Es más, un presidente de gobierno nunca será un trasto...) que setenta céntimos."
El chaval: "¿TIenes sesenta céntimos? Tengo ganas de tomarme un café."
Trasto rebusca en el bolsillo de su pantalón los diez céntimos que le quedan del euro con cincuenta que llevaba cuando llegó al hospital...
Se ha tomado dos cafés.
Y se tomaría otro, si tuviese sesenta céntimos...
Trasto ve como la samaritana ésa ha vuelto a extender su brazo hacia el chaval, y al final del brazo ve los tres dedos con una moneda de diez céntimos.
Y Trasto apaga de mala gana el pitillo (quedaba más de medio).
Y si no estuviese tan cansada, pensaría en por qué hay gente tan rara, e intentaría meter su cabeza en las circunstancias que han hecho del chaval un chulito maleducado, grosero, desafiante, escatológico y siempre a la defensiva.
Pero en lugar de éso, Trasto volvió al box pensando en lo bonitos que son los diseños de las cajetillas de Nobel de éste verano.
Y es que ése día no estaba Trasto para muchas profundidades.
Otro día pensará en las razones del chaval de la mierda...
Seguro que sí.
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Jajajajaja Tengo los mismos conflictos, no me gusta de pedir y no me gusta que me pidan extraños..., normalmente respondo "no fumo" (si me pillan sin cigarro en la mano), pero mi voz de fumadora suele delatarme, jejejeje.... La última vez que pedí un cigarro eran casi las cinco de la mañana y a cambio me pidieron un beso, me ofrecieron una noche de "amor" y casi sufro un sohck por la risa... Hay gente muy rara!!!
Muchos besos Bella Trasto
Preguntarse por qué hay gente tan rara es como decir por qué hay árboles con tantas hojas. Es una redundancia. Toda la gente es rara, es una cualidad propia de las personas. Lo que pasa es que a cada uno le sale lo raro por un sitio diferente. A poco que se escarbe se empiezan a encontrar rarezas en cualquiera. Obvio decir por donde le salían las rarezas a este chaval que cuentas.
Fumando espero y mientras espero desespero.
Gente rara y bastante maleducada... A mí me hubiera dado un poquito de miedo, encontrarme con ese personaje, a esas horas...
No fumo... pero esas etiquetas están bárbaras. Con tu permiso, me "llevo" la segunda. Gracias!!
Besotes, muy buena semana!!
Jajajaja, como jode que nos importunen así... pero hay de todo en todas partes. Aunque la verdad es que me encanta la espontaneidad de la gente común... esa gente de a pie, de ese montón con quien tanto me identifico. Que no anda con tapujos y te dicen lo que desean.
Un abrazo trastillo
Ay!!, Trasto...ya sé que dices que las razones para estar en un hospital no vienen al caso...pero me preocupa...si te apetece me cuentas...¿vale?...En cuanto al chaval, creo ( como tú...sólo "creo"), que le hubiera dado el pitirriti, pero los centimillos para el café...ni de coña...me parece que le hubiera dicho..."a cagarla con el Nobel, bonito"...;-P
Muchos besos
Mi reino por escuchar las conversaciones del chaval este con su novia. Lo mismo es todo un poeta.
Qué juventud.
Besos.
¡Menudo rapsoda el tío! (aparte de tener más morro que espalda)
¡Qué sería del mundo sin samaritanos/anas...
Besitos/azos.