Ayer, mientras dormía, oí como cuchicheaban los trastos de mi trastero.
Sé que no debería escuchar las conversaciones privadas de mis propios trastos...
Todos tenemos derecho a un poco de intimidad.
Pero es que la mochila (shhhh... ni se os ocurra insinuarle que es una mochila) ha viajado mucho y siempre le cuenta historias interesantes al comediscos.
Si, una vez estuve en una prisión turca... por una chinita de ná que juro por Jimi Hendrix que no era mía, pero hace ya mucho tiempo.
Me torturaron pinchándome palillos debajo de las uñas, haciendome cosquillas en los pieses, poniendome bakalao y chunda-chunda a todas horas y sin dejarme fumar.
Querían que confesase que yo era una mochila... y que por eso había una china en un bolsillo, pero... ¿como iba yo a confesar eso?
Después de varios días sin nicotina, cedí a sus torturas, y acabé echando los hombros hacia atrás, con las manos apoyadas justo en la frontera donde la espalda pierde su nombre (o sea, la cintura por detrás), doblando las rodillas (parecía que iba a bailar una danza rusa)... y dejando que un poli turco me colgase en su espalda y me llevase al aeropuerto.
Me facturó como equipaje infantil, el muy rácano, para que le saliese más barato.
En la bodega de "fumadores" del avión hice amistad con un neceser muy pijo, que fumaba Marlboro ligth, que iba cargado de maquillajes caros, que olía de maravilla y que venía de vender una exclusiva en Estambul.
Un grupo de portatrajes de ejecutivos, muy estiraos ellos,y que fumaban puros habanos de esos que valen una pasta y que apestan, me miraban mal... por mis pintas de "progre" que fuma Camel, supongo...
¡Que fácil es juzgar por las apariencias!
Luego,las bolsas de viaje de un equipo de fútbol que no fumaban, se empeñaron en meterse con los portatrajes, les decían que eran unos clasistas, puretas, les llamaron chaqueteros (que no debe ser una ofensa para ellos, digo yo!), y liaron una...
¡Que mal rato pasé!
A mí, que no me gustan las bullas.
Bueno, al final todo salió bien... pero, aun así, prefiero olvidarlo.
Aún me pasa, que cuando veo un grupo de excursión, me entran unas ganas locas de ponerme en jarras y montarme a coscoletas a la espalda de cualquiera...
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Residuos de aquella época, supongo...
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Pero que simpática la mochila, y como le gusta el chachareo... a quien se parecerá? Muy bonita la historia... me gustaria que siga contandonos de sus experiencias.
Un abrazo
Uyyy, pero qué mochila "parlanchina", supongo que no te habrá dejado dormir!! Aunque por lo que aquí contás... sus historias son muy interesantes... TE LA CAMBIO POR LA MÍA, QUE ES UNA ABURRIDA!!!,jajajaja.
Besosss.
jajajajajajaj!!!!!!
Esta noche sin falta escucho a ver que dice mi maleta jo, y te lo cuento... ;)
besos
Jo, como quisiera ser la mochila de un viajero para poder ver mundo, paises lejanos, rincones secretos y perderme entre todos esos paisajes y gente desconocida. Besitos guapa
jjajjaa... menos mal que mis bolas chinas son discretas.... creo....
besos y mas besos
Yo tengo una Samsonite, pero no me hablo con ella. Es una pija de mucho cuidado.
Besos.
PD: Estos rescates son los que necesitan los náufragos.
Jope, yo cambié mi mochila por una maleta hace poco y ahora me estoy sintiendo amargamente culpable.... ains
Así que metieron en chirona a la mochila por amoll...( bueno, por lo que veo , después renegó de su chinita...me imagino a la chinita diciéndole: "No me quieles, no haces más que decil que soy de otlo"...para después ponerse a llollal y llolal...poble chinita)...
Besos
Hummmm....no era de una china de la China de lo que hablaba???....Joé, eso se especifica!!...;-D
mi maletón caminata, no me cuenta absolutamente nada, y eso que la he llevado conmigo hasta el fin del mundo. Igual es que no la he escuchado por las noches cuando hablan los juguetes.
Muchos besos trastitos, a ver si me prestas tu mochila parlanchina!
¿dóde te has dejado tu antiguo trastero? ¿no lo echas de menos?
¡qué suerte tienes querida trasto, hasta tu mochila donde ordenas tus trastos habla y nos cuenta historias! Se ve que le das confianza y te cuidas de ella.
Un beso de mochilero andante
Ja,ja,ja....que gran relato!! Las mochilas,son muy suyas,asi que ni se te ocurra recordarlo lo que es..ja,ja...larga y viajera vida a las mochilas del mundo!!Besitos guapetona
Mi vieja mochila ya no me habla. Pasó de un gris precioso a un gris asfalto porque ya no la llevo a la sierra de Madrid.
Y no le falta razón. A mí también me cae mal, porque cuando la miro recuerdo algunas cosas que he dejado de hacer y que no debería de haber dejado de hacerlas. Estos trastos que han vivido tanto...
Besitos/azos.