Hoy necesito
que me abraces fuerte
por encima de los miedos
y prejuicios;
que alcances ya los huesos
y me despiertes lejos
de la torpe selva
de éste principio de siglo

Cómplices

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Lo dice mi terapeuta.
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Que para estar sano hay que abrazarse al prójimo, como poco, cuatro veces al día.
Lo ideal sería abrazarse ocho veces.
Y bueno... dice mi amiga (perdón, mi terapeuta), que doce veces sería ya una sanísima sobredosis de bienestar físico y mental.
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Pero anda que no cuesta abrazarse a alguien y sentirse abrazado...
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Yo le digo a mi terapeuta que nuestra cultura no es de abrazarse demasiado.
No llevamos bien la invasión de eso que llamamos el "espacio personal", ni que sea terapéutica y temporalmente.
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Y por eso mi terapeuta me ha dado un abrazo de muestra (y me ha sentado de coña, la verdad), y me ha regalado un cojín que es un corazón con brazos, para que siga ensayando...
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Y en los ensayos me he dado cuenta de que nos abrazamos, si, pero de hombros para arriba.
Cómo si hubiese algo malo, séptico, impúdico, en juntar más los cuerpos.
Juntamos las caras (a veces ni éso) con los brazos inmóviles, pegados al cuerpo, y dejamos en el aire preciosos besos que deberían adornar una mejilla y de los que nadie (ni siquiera el aire) sacará ningún provecho.
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A veces pienso en la cantidad de besos que hay tirados por las aceras, en los aeropuertos, en los bares, y que van de zapato en zapato, hasta llegar a la calle.
Cada mañana, las máquinas barrecalles recogen centenares de besos pisoteados...
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Pero un ABRAZO, así en mayúsculas... ese se queda en el alma, y alli permanece, como una pila, recargándonos.
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Un ABRAZO es ése que te recoge el alma. Tiene que ser apretadito, porque tenemos tantas capas de ropa, de piel, de sociedad y de prejuicios hasta llegar al alma...
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ABRAZAR es juntar, poner en contacto la mayor superficie posible de dos (o más) cuerpos, contactar manos, piel, caras, cuellos, pechos, brazos, costillas, barrigas, michelines, muslos, piernas...
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Pues lo dicho.
Que el primer propósito de este nuevo año no va a ser reapuntarme al gimnasio, ni bloguear de nuevo, ni dejar de fumar, ni volver a estudiar, ni hacer dieta, no.
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Voy a aprender a ABRAZAR en condiciones.
Por mi propia salud.
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El ensayo general, mañana, en Fin de Año, con la familia y los amigos.
Ya os contaré mis progresos.
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Felices Abrazos y Feliz 2008 para todos.

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