A usted, que es un hombre práctico
y reside
en un piso céntrico,
regando flores de plástico
y pendiente del teléfono.
.
A usted de Joan Manuel Serrat



Yo era una mujer práctica.
.
Vivía en un piso céntrico, de decoración neutra y minimalista dónde nunca olía a guiso de costilleja, ni a lentejas con chorizo, ni a pan tostado, ni a tortilla de patatas.
.
Coleccionaba litografías básicas.
¡Por dior! Tuve que regalarle a la chica del servicio aquel cuadro a punto de cruz que me regaló mi tía… qué disgusto cuando lo ví!
Mi coach me ayudaba en el diseño de mi vida…
No sé que hubiese pensado de aquella filigrana pintada con hilos de colores.
.
En el ascensor de mi edificio jamás me encontré a nadie con la bolsa del pan en una mano y la basura (en una bolsa reciclada del carrefú) en otra.
.
Tenía una terraza enorme, con unos muebles preciosos de madera africana en los que sólo me sentaba los martes y los jueves, para las sesiones de coaching.
.
Vivía para atender los tres teléfonos (que pagaban las tres empresas que me tenían en nómina).
.
Pero eso sí… para relajarme, los sábados por la mañana, antes de ir al spa del Hotel Arts, hacía ikebanas.
.
Así canalizaba el feng sui, montando jardines de diseño en miniatura (que puntualmente, cada viernes a las 21 h, me traían de la floristería por encargo de mi chico (mi chico, ya sabeis, del tipo “Te amo, mi amor… pero vístete, que es tarde. Nos llamamos mañana”), en un nuevo y original soporte –cestos de mimbre japonés cortado a mano, teteras originales de la Cartuja, regaderas de acero lacado con incrustaciones de esmalte maya, jarros de cristal mate de Svarosky, ).
.
Coleccionaba teteras de diseño, buhítos de cerámica, jarros de cristal… vacíos.
.
Tenía un mueble exclusivo para guardar mis jarrones, y mis sueños vacíos.

.
Eran tantas las cosas que tenía… y me hacían feliz.
Decía mi coach que la felicidad era eso.
.
Pero un buen día, a mi coach le tocó la lotería. Nuestra hermosa relación, basada en la confianza, en la fortaleza, en los valores, en los apoyos y en las metas, se vino abajo…
.
Y desde entonces ando desesperada, desorientada, intentando encontrarle un sentido a las paredes, intentando reconocer los tonos de mi nueva PDA, perdida, voy de un despacho a otro, sin metas, sin nada… cómo el dueño de Pancho.
.
Y hoy, en mi desesperación, he llamado a la oficina para decir "Estoy indispuesta".
.
Y en cuanto he colgado, he llamado a mi tía, la del punto de cruz, para que me diese la receta de las lentejas con chorizo (la verdad es que le salen como a nadie),he ido yo al super y he comprado comida de verdad (la verdad es que en mi nevera solo había fiambre de pavo, leche descremada, yogures de soja... ) y me he puesto a guisotear.

Si me vieras, Coach...
Si me vieras...

.

.


PD: Espero no ofender a nadie, con esta bromilla del coach, el coacher y el coaching...

Nada más lejos de mi intención (que al fin y al cabo es divagar, usando mi mente y las palabras como juguete) prejuzgar a nadie al escribir estas letras.

.

Trasto dixit.