La primera vez pensé: "Se ha equivocado"



Suena el teléfono.
Abro un ojo para mirar el reloj, y dejo que el otro siga durmiendo.
Las seis de la mañana.
¿Quien llamará a estas horas?

  • ¿Diga?

Una voz campechana, con un acento andaluz que me resulta agradable al oído me contesta.

  • ¡Isabel, arriba! Que son las seis
  • Se ha equivocado. Aqui no hay ninguna Isabel.
  • Perdone


La segunda vez no supe que decir



Un par o tres de días despues, suena el teléfono.
Las seis de la mañana.

  • ¿Diga?
  • Isabel, levántate, que son las seis.
  • Señor, me pa...
  • ¡Ay! Hija. ¿Otra vez me he equivocado? Perdona
  • Tiene que mirar mejor al marcar.
  • Perdona, hija. Condiós.
  • Venga, adiós.


Las demás me dabas miedo...


A la semana siguinte, suena el teléfono.
Las seis de la mañana.
  • ¿Diga?
  • Isabel, levántate, que son las seis.
  • Señor... soy yo. Se ha vuelto a equivocar.
  • ¡Ay, hija! ¡Qué lo siento! Mira, es que llamo a mi hija todas las mañanas, porque la pobre madruga mucho, para que no llegue tarde al trabajo...
  • No, si yo me levanto a las seis y media. Pero tiene que mirar mejor al marcar.
  • Ya, si yo lo miro. Pero es que el dedo se me va pa'otro lao...
  • Bueno, señor...
  • José, me llamo José, hija.
  • Bueno, José. Pues cuelgue ya y llame a su hija, no sea que hoy haga tarde...
  • Venga, hija. Y gracias.
  • Nada, José.


... tanto loco que anda suelto.


Con el tiempo, y durante más de un año, José y yo hablábamos al menos una o dos veces por semana.
.
Todas las veces que su dedo tomaba un camino equivocado, ahí estaba yo, al otro lado.
  • ¿Que? Otra vez me he equivocao, ¿Eh, hija? Hay que ver...
  • José, le "vy" a "comprá" unas gafas para que vea los números bien grandes. Jajaja
  • Jajaja... ¡Ay! hija... ¿Y cómo vamos?
  • Bien, José, vamos bien. ¿Y usted?
  • Mira... tirando... este tiempo está loco, y el reuma me está matando.
  • Venga, cuidese.
  • Adiós, hija.
.
Pero hace mucho tiempo que ya no suena mi teléfono a las seis de la mañana.
No sé si a Isabel le han regalado un despertador, o si le han cambiado el turno...
.
Y muchas veces he hecho combinaciones con mi número de teléfono... para llamar a Isabel, y preguntarle por su padre.
.
Pero no me atrevo... y siempre cuelgo antes de marcar el último número.
.
¿Dönde estás José?
.

La canción acaba diciendo ésto:


Y ahora se que no podría
vivir sin tí...

El final no cuadra en la historia de José.
Pero es tan bonita...
.
"Santa Lucía", de Miguel Ríos



Hoy, de nuevo ha sonado mi teléfono.
Eran las seis de la mañana.
Y un escalofrío me ha recorrido entera, desde los pies a la nuca.
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