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A tus atardeceres rojos
se acostumbraron mis ojos...
(La Mola, lo primero que ven mis ojos al abrir la ventana)

En la ladera de un monte
más alto que el horizonte...

(Montserrat, la gran piedra, la inmensa, la especial...)

Mi cuerpo será camino,
le daré verde a los pinos...

(Collserola... ¿sabes? al otro lado ya está el mar)

Y cerca del mar...
porque yo nací en el Mediterráneo...

(Tossa de Mar, que pequeño es el paraíso...)
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Y mientras suena Mediterráneo,
los coches y las calles encienden las luces,
los ruidos dejan de corretear por la avenida,
y mi ciudad bosteza...

desde mi ventana nunca se oye el mar.
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Y pienso en los carritos del carrefour,
que ya duermen, solitos

y sin un mal euro que llevarse a la boca...