Ayer me dí cuenta, vida,

que cuando sales del cole
no rebuscas mis bolsillos
ni te llevo la mochila.

Que tristeza, corazón.
Que tristeza y que alegría
recibir tus mil mimitos
sólo cuando no hay visitas.

Y que alegría, vida mía,

ver que se van alargando
aquellas manos gorditas.

Y que penita, mi amor,
cuando veo que tus manos
ya no caben en la mías...

*
*
*
A mi niño, que se me hace mayor
como si tuviera tanta, tanta prisa...