Ayer fuí de rebajas.
¿Por qué?
Pues... porque hay que ir.
Si no vas de rebajas, y encima lo dices, la gente te mira raro...
Y no lo dicen, no, pero lo piensan.
"Mira que es rara la coleguita..."
Pues bien. ¡Fui de rebajas!
Me he comprado unas botas nuevas, muy bonitas, y muy cómodas, sin ésa larguísima puntera que se puso de moda y que, la verdad sea dicha, siempre me ha parecido pelín agresiva... Tengo unas botas nuevas, aunque con la calor que hace, seguramente las botitas "pacíficas" las estrenaré el año que viene.
Cómo un deseo de post-navidad, espero que la PAZ, en mayúsculas, ya se haya instalado definitivamente en el suelo de este mundo cuando mis "pacíficas" de puntera inofensiva lo pisen.
Y me he comprado un abrigo, de esos acolchados que lleva todo el mundo, de color beige. Me lo he comprado porque me sienta bien, y porque no me gusta verme distinta.
Y luego, con mi abrigo puesto he recordado aquellas viejas etapas de la vida en las que una intenta ser diferente del resto del mundo para que no la confundan entre la multitud.
Etapas en las creía que lo que hace distinta a una persona de otra estaba en el exterior.
Ahora sé que la personalidad no se refleja de fuera hacia adentro, sino al revés.
Y con mi abrigo puesto, vestida como la multitud, he intentado pasar desapercibida entre la gente...
Yo lo llamo mi uniforme, el de todos los días para ir al cole, comprar.... Me pongo el sombrero y las gafas de no ver y así de incógnito me paseo entre mis paisanos... jejeje
Así de incógnito... que tontería, ya me conocen el uniforme y me ven a tropocientos metros mientras bajan la mirada o la desvían para no entablar la fátua conversación del día. Es que no puedo soportar llas charletas sobre el tiempo, el Dalsy, las vacunas, los dientes, las becas..... Que no puedo. Besos.