- ¿Cuando quemaremos los rastrojos?

- Pues cuando podemos los árboles, los geranios, los rosales... Ya sabes.

- ¿El mes que viene?

- No sé... cuando se pueda...
Ya sabes...
¿por que lo preguntas?

- Es que tengo que quemar unas cosas...

- ¿Muchas?

- No... unas tres cajas... o así...

- Buenooo... pues no podrá ser. No se pueden quemartantas cosas de golpe.
El fuego se queda sin aire, y se apaga...
Déjamelos, sacaré el bidón, y cuando queme, te quemaré unos pocos cada día.

- No. Tienen que ser todos a la vez.

- ¿Y por que?

- Porque tiene que ser de golpe... poco a poco no podría. Y los debo quemar yo. Son mis recuerdos.

- ¿Tus recuerdos? ¡No! No quiero quemar tus recuerdos. ¡Yo estoy en tus recuerdos!

- No. Tú estás en mi presente.

- Y en tus recuerdos... Recuerda...

- No, te repito que tú no estás en mis recuerdos. Tu estás en todo, pero no en mis recuerdos.

- Además si olvidas tus recuerdos, falsearás la historia, recortarás una parte de tí que necesitas para seguir viviendo. Olvidarás tantas cosas necesarias si recortas tu historia... Y quedará un agujero mal recortado en el tiempo y en la memoria... y por allí entrará el frío y se te helarán los pies.
No los quemes.
Súbelos al trastero...

- ...

- ¿Y bien?

- ...

- No dejaré que quemes tus recuerdos.

Pero hoy me he encontrado con un montón de recuedos hechos tiritas de colores, mates, brillantes, con letras... todos tirados por el suelo.

Al final, se ha salido con la suya...